Hay un tiempo para cada cosa, y un momento para hacerla bajo el cielo:

Hay tiempo de nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado.
Un tiempo para dar muerte, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir y un tiempo para construir.
Un tiempo para llorar y otro para reír; un tiempo para los lamentos, y otro para las danzas.
Un tiempo para lanzar piedras, y otro para recogerlas; un tiempo para abrazar y otro para abstenerse de hacerlo.
Un tiempo para buscar, y otro para perder; un tiempo para guardar, y otro para tirar fuera.
Un tiempo para rasgar, y otro para coser; un tiempo paracallarse, y otro para hablar.
Un tiempo para amar, y otro para odiar; un tiempo para la guerra, y otro para la paz.
Finalmente, ¿qué le queda al hombre de todos sus afanes?

Eclesiastés 3, 1-9.