Hay un tiempo para cada cosa, y un momento para hacerla bajo el cielo:
Hay tiempo de nacer y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado.
Un tiempo para dar muerte, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir y un tiempo para construir.
Un tiempo para llorar y otro para reír; un tiempo para los lamentos, y otro para las danzas.
Un tiempo para lanzar piedras, y otro para recogerlas; un tiempo para abrazar y otro para abstenerse de hacerlo.
Un tiempo para buscar, y otro para perder; un tiempo para guardar, y otro para tirar fuera.
Un tiempo para rasgar, y otro para coser; un tiempo paracallarse, y otro para hablar.
Un tiempo para amar, y otro para odiar; un tiempo para la guerra, y otro para la paz.
Finalmente, ¿qué le queda al hombre de todos sus afanes?
Eclesiastés 3, 1-9.

juan_chazaro
23 abr 2007 | 06:23 AM
Me gusta mucho la parte de este conjunto de libros que es la biblia. Libros sapienciales se les ha dado en llamar y pues creo que tienen razon los que asi les dicen.
Ahorita me acorde de un texto de otro poeta (no les pudo llamar de otra manera a los seresde carne y hueso que escribieron y contribuyeron en este conpendio cosmogónico que es la biblia) que escribe algo que es tambien determinante en nuestras vidas como lo es la decision de hacer las cosas; se trata de Mario Benedetti y un poema que se llama "No te salves" que viene en un libro que se llama Poemas de otros :
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo